Los vendedores provenientes de comunidades mayas afirmaron que únicamente buscan ganarse la vida.

Un grupo de 30 productores rurales que acuden diariamente a la capital del estado a vender sus cosechas, fueron nuevamente desalojados por parte del Ayuntamiento de Othón P. Blanco, que encabeza Otoniel Segovia Martínez.

Los vendedores provenientes de San Isidro, Maya Balam y Kuchumatán, municipio de Bacalar, reclamaron la “saña” de las autoridades municipales, ya que afirman únicamente buscan ganarse la vida, en este tiempo donde las condiciones económicas son precarias, sobre todo en las comunidades rurales.

Con cartulinas en manos de “NO MÁS DISCRIMINACION YA AGUANTAMOS DEMASIADO Y NUESTROS HIJOS TIENEN HAMBRE” y “VAMOS A LLEGAR ASTA CON EL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA”, así como “OTONIEL SOMOS GENTE HUMILDE NECESITAMOS TRABAJAR”, exigieron comercializar sus productos en las inmediaciones del mercado “Lázaro Cárdenas”.

Calificaron como una discriminación e intimidación las acciones emprendidas en su contra por Emmanuel Magaña Cirerol, director de la Fiscalización, Inspección de Horarios y Comercio en la Vía Pública del Ayuntamiento de Othón P. Blanco e inspectores de esa dependencia municipal.

Con una manta dirigida a Otoniel Segovia Martínez, exigieron les autorice reiniciar sus ventas en el mismo lugar, del que fueron retirados a principios de abril, con el pretexto de evitar la propagación de Covid-19.

“Nos quieren mandar a lugares donde no vendemos ni un solo peso, nunca habíamos tenido problemas con ningún presidente municipal y siempre pagamos puntualmente los 200 pesos que nos exigen para poder vender”.

Ayer, aproximadamente a las 9:00 de la mañana, Emmanuel Magaña Cirerol, director de la Fiscalización, Inspección de Horarios y Comercio en la Vía Pública del Ayuntamiento de Othón P. Blanco, informó a los comerciantes de esos poblados que tenían 30 minutos para retirarse o de lo contrario se iba a decomisar sus productos, lo que enardeció a los campesinos.

Tras pasar el tiempo establecido, la autoridad municipal no actuó como amenazó, pero ofreció ubicarlos en un pasillo del popularmente llamado “mercado nuevo”.

Ofrecimiento al que los productores de los poblados de San Isidro, Maya Balam y Kuchumatán accedieron, lo que al parecer “apaciguó” la situación.

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