Al menos seis aeronaves han aterrizado este año en la zona sur de la entidad, cuatro en el municipio de Bacalar y dos en Othón P. Blanco, respectivamente; los cargamentos de droga son dirigidos para el Cártel de Sinaloa procedentes en su mayoría de Colombia, con escalas en Venuezuela y otros países centroamericanos donde recargan combustible.

Esta célula criminal cuenta con al menos tres grupos que se dedican a preparar el lugar y a recibir el cargamento, por el cual los “halcones” y “estacas” reciben una excelente compensación.

De acuerdo con Sol Quintana Roo, también operan en el sur de la entidad los cárteles Jalisco Nueva Generación y Del Noroeste, pero estos mueven la droga vía terrestre o por ‘recale’ en menores cantidades.

Los narco-aterrizajes en Quintana Roo, principalmente en la zona sur se vivió hace 25 años, en la administración del gobernador Mario Ernesto Villanueva Madrid y de quien se ha dicho estuvo ligado al capo Amado Carrillo Fuentes, “El Señor de los Cielos”, líder del Cártel de Juárez, actividad que desarrolló hasta el año 1999.

Fue en el año 2007 cuando estos narco-aterrizajes volvieron a registrarse cuando gobernaba Félix Arturo González Canto, desde entonces se han registrado este tipo de actividades, pero en menores cantidades. Fue hasta 2018 cuando se incrementaron considerablemente como hasta la fecha, solo que, las aeronaves, la mayoría lograban descargar y en muchas de las ocasiones continuaban su marcha.

Ese tráfico aéreo ilícito, representa un trasiego semanal de más de dos toneladas de cocaína, procedentes de Colombia, toda vez que se ha vuelto común el cruce de aeronaves en la frontera sur de México y la frontera norte de Belice, ya que dicha ruta es considerada por el crimen organizado como la más segura y rápida para transportar la droga por el centro del país hasta hacerla llegar a los Estados Unidos.

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